La primera consulta con un equipo de planificación logística suele durar entre cuarenta y sesenta minutos. En ese tiempo se revisan rutas, volúmenes de carga, ventanas de atraque y los sistemas que ya usás para estimar tiempos de tránsito. Si llegás con la información ordenada, la conversación pasa de ser una presentación general a un análisis concreto de tu operación.
Lo primero que conviene preparar es el listado de rutas que más usás. No hace falta que sea exhaustivo: con las tres o cuatro conexiones principales alcanza. Para cada una, anotá el puerto de origen, el de destino, la frecuencia de salidas y el tiempo de tránsito que manejás hoy. Ese dato es la base para comparar después con las estimaciones que calcula la plataforma.
El segundo punto son los muelles de carga elevados. Si operás con muelles que tienen restricciones de altura o de peso, detallá cuáles son y cómo afectan la asignación de buques. Muchas veces el cuello de botella no está en la ruta marítima sino en la ventana de atraque, y eso cambia por completo la planificación.
También ayuda llevar un ejemplo de una operación reciente que haya tenido demoras. No hace falta que sea un caso extremo: una demora de seis horas por congestión portuaria sirve igual. Con ese ejemplo concreto, el equipo puede mostrar cómo se vería el mismo escenario con datos históricos y modelos predictivos integrados en la plataforma.
Por último, pensá qué sistemas usás hoy para registrar las operaciones. Si trabajás con planillas manuales, con un ERP o con una herramienta de visibilidad, decilo en la consulta. Eso define qué tipo de integración se puede plantear y cuánto tiempo llevaría ponerla en marcha. No hace falta que tengas una respuesta técnica: con describir el flujo actual alcanza.
Si querés ver cómo se estructura una implementación típica, podés revisar la descripción de servicios o directamente escribirnos con las dudas que te hayan quedado.